Revolución
jueves, 14 de noviembre de 2013
Prisioneros de la caverna
Cuan oportunismo podemos llegar a albergar en nuestras almas. Cuan orgullo, que no prejuicio, nos encadena como si en la caverna que recitaba Platón nos encontrásemos. Viendo sombras. Atados de pies y manos por nuestra propia limitación y mente cuadriculada, incapaz de ver más allá de sus propios confines.
martes, 12 de noviembre de 2013
Esclavos del silencio. Protagonistas de sus preguntas.
El silencio se hizo dueño y señor del instante. Ahí, justo ahí, donde nuestras mentes gritaban y miles de argumentos, párrafos llenos de melancólica sinceridad, cruzaban danzando impidiendo a su paso los vanos intentos de nuestra razón por obtener tan solo uno que respondiera con todo lo que queríamos decirnos. Ambos sabíamos que, al otro lado de la pantalla y de los kilómetros que nos separaban, el otro escrutaba cada palabra escrita en aquella conversación, procesándola, buscando espacios entre sus lineas y lineas entre sus espacios. Buscando atisbos de esperanza. Buscando soluciones sobreentendidas y más que estudiadas.
De pronto el silencio es roto, y cómo no si no como se rompen los silencios que gobiernan los instantes importantes, los que con su presencia detienen el tiempo y lo hacen pesado, para que recaiga sobre ti y seas más consciente de todo cuanto te rodea.
Así pues, el silencio es roto con una pregunta. La reina, la que no se espera y de pronto aparece, la que todos temen o todos añoran, la que marca un antes y un después y reordena y borra todos esos argumentos danzantes que gritan en nuestras cabezas pero no se atreven a materializarse, a hacerse palabra. Después de ella surge el caos o viene la calma. En nuestro caso, la calma fue nuestro destino.
Nuestras almas agitadas se apaciguaron y un nuevo sentimiento acompañó una mentalidad renovadora. Él, como de costumbre, se lanza al vacío de la distancia y lo inmaterial para llenar de palabras de amor las pocas pulgadas de las que se componen nuestros teléfonos, ahora meros mensajeros de sílabas que parecen unirse para formar versos de una canción compuesta exclusivamente para mi.
Es dificil explicar como se siente una mujer cuando el chico al que tanto quiere parece enviar con cada párrafo un trozo de su corazón, expuesto y desnudo, palpitante y sincero ante una mirada atónita.
Así fue como, después de varios meses demostrándome su amor, supe verdaderamente cuan grande era éste.
Fuimos esclavos del silencio. Protagonistas de sus preguntas.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Obra de arte como la vida misma
Hace poco leí un artículo que me dejó fascinada. En él se hacía una exposición sobre la manera de ver la vida y cómo podríamos cambiar esa tesitura con tan solo poner en práctica un sencillo ejercicio del que ahora os hablaré.
¿Qué pasaría si ese taburete que miras con desdén desde tu cálido sofá fuese trasladado al ardiente desierto? O, ¿qué pasaría si observases ese mismo taburete dentro de un bosque?
¿Qué pasaría si un piano formase parte de un parque infantil?
Para los que hayan puesto en marcha de verdad su imaginación, seguramente estos objetos aparentemente sin valor estético en su "hábitat natural" habrán adquirido un valor mucho más significativo fuera del contexto al que estamos acostumbrados a verlos. De hecho, repararíamos mucho más en ellos ya no tanto como algo fuera de lugar, sino casi como una obra de arte. Eso es, una obra de arte.
Lo que se quiere demostrar con esto es que tan solo hace falta cambiar la perspectiva con la que se observa un objeto/situación para hacerla bella, bellísima, o tal vez interesante. No es sino el maravillarnos con sus formas, desemejantes con las del resto del escenario, lo que nos hace vivos.
¿Para qué sino para maravillarnos disfrutamos la vida?
Contemplemos las situaciones desde otro punto de vista. Cambiemos el escenario, y, por consiguiente, el actor se verá obligado a improvisar.
Victoria
miércoles, 11 de septiembre de 2013
1.
Hola a todos. Se que con toda seguridad (o casi toda seguridad) nadie me lee aún, y por lo tanto, resulta absurdo que me dirija a un público de internautas por ahora inexistente. Me la sopla, hablando mal y pronto. Tengo esperanza y espero de corazón que mis palabras sean leídas por ojos ajenos a los propios para así, compartir mis pensamientos, sentimientos y más hondos sinsabores.
No pretendo escribir para agradar a nadie, mi interés es únicamente encontrar en este sitio un lugar donde explayarme, como quien escribe un diario y encuentra en el folio en blanco una paz plena. Espero servir de inspiración y motivación para los que no se atreven a escribir un blog, o tal vez, no encuentran tiempo o voluntad. Siempre puedes encontrar unos minutos de ti mismo en tu literatura, y yo lo recomiendo.
Un abrazo reconfortante y un beso suave y sonoro para todos.
Victoria
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